Toniná -Casa de piedra- fue construida a imagen del cielo, en el sur de México. En el Valle de Ocosingo (Chiapas), la ciudad maya que floreció entre 700 y 900 se levanta majestuosa, con siete plataformas que se elevan 80 metros sobre la ladera de una colina, con diez templos y cuatro palacios interconectados por escalinatas y pasillos laberínticos. Antes del fin de ciclo en el calendario maya, que ha despertado enorme expectación en el mundo, los arqueólogos restauraron allí el relieve de "Las cuatro eras", que se refiere a la transición y regeneración del cosmos cada 5.200 años. "La zona arqueológica de Toniná es una representación tridimensional del cielo. Es decir, de lo que los mayas consideraban los principales actores del firmamento -explica el arqueólogo Juan Yadeun-. Los que caminan por los vestigios se convierten en cuerpos celestes como el sol, la Luna, Venus y otros planetas, en peregrinos del cielo".